La buena gente
Junto a mi ventana duermo
a pleno día
porque la luz del sol no me molesta;
tampoco el canto de los pájaros,
ni el ruido de los carros que transitan
y miro el universo,
y no me asusta su inmensidad,
¡Me encanta!
y el aire
y su sales
que las paredes del alma me besan...
Yo duermo a pleno día
con las ventanas abiertas
y a pleno pulmón respiro
y cuento nubes,
vapor de manantiales
de mares y orillas lejanas
hogueras y romances.
La vida pasa y no la temo,
y de la muerte estoy tranquilo
es otro estado
en que las almas vuelan como palomas
para ceder a otras vidas un sitio...
Yo duermo junto a mi ventana a pleno día.
¡No temo a nada y no me temen!
Ya sabes si quieres...
Si quieres que hoy te cante
aunque seas buen amigo,
¡y no te enfades conmigo!
los billetes por delante...
Tú sabes que me va el cante
días laborables y domingos
en buena mesa, ¡sin remilgos!
¡como al mejor estudiante!
No pidas que te dé buenas
si es que cantar me pides
sin nada, o poco a cambio.
Siendo árbol, el laurel ofrece
coronas, vítores y aplausos
cuando sabe de la musa buena.
Corona de laurel ¡es ya corona!
y buena mesa, pago suficiente
que siempre al que canta gusta...
¡Pregunten a reyes y princesas!